Las voces me seguían a todas partes, esta vez ya no me causaban miedo. Me repugnaba pensar que mi vida estuviera casi destruida. Caminaba por los solitarios pasillos de la casa. Parecía ser que aun no llegaba nadie. Me tumbe sobre la cama de mi habitación y comencé a oír un poco de música, podría decir que en ese momento la música le causaba un gran martirio a mi mente, pero algo dentro de mi me impedía quitarme los audífonos de los oídos, después de algunas horas ese pequeño sufrimiento sobre mi mente se alejaba poco a poco, hasta que ya no sentía nada, nada!, no sentía nada, sin darme cuenta había caído en un sueño muy profundo.
Cuando desperté todo seguía exactamente igual, la única diferencia es que ahora las voces se oían más amenazadoras que antes, siguiéndome a cualquier parte que fuera. Nuevamente comencé a pasear por los pasillos de la casa para ver si alguien había vuelto a casa, pero no, lamentablemente todas las habitaciones de la casa seguían vacios.
Caminaba por un gran pasillo, en las paredes habían colgados muchos cuadros, fue entonces cuando las voces comenzaron a gritar mi nombre más ferozmente, me gritaban una y otra vez.
— Estás sola Emily, sola, estás sola...
— Déjenme, cállense…
— Estas sola Emily, pero descuida que muy pronto ya no lo estarás…
— ¡Ya basta váyanse, váyanse!
Los rostros de los cuadros que estaban colgados en las paredes comenzaban a moverse mientras me repetían lo mismo una y otra vez, en medio de risas y carcajadas malévolas y extasiantes; yo ya no lo soportaba y me arrodille rendida sobre el frio y viejo suelo del pasillo las palabras de los retratos pasaban una y otra vez por mi cabeza… ¡¡Estás sola Emily, sola!! , las palabras cada vez se me iban haciendo más insoportables en mi mente.
Por la desesperación Emily comenzó a tirar los cuadros de las paredes y los rompía, los aventaba, los destrozaba uno a uno, subió corriendo las escaleras hacia el piso superior y desesperada entro en el cuarto de su hermana mayor, ella tampoco estaba en casa.
Comencé a pasear por el cuarto de mi hermana entonces pude ver un pequeño trozo de fotografía viejo y maltratado pegado en un extremo de su espejo, yo como siempre con mi largo cabello negro y mi cara un poco pálida y una sonrisa fingida, estaba a lado izquierdo de Sarah mi hermana pequeña y a mi derecha estaba mi hermana mayor Alejandra, justo atrás de nosotras tres se encontraban nuestros padres, como siempre sobrepasando nuestra altura, mientras pasaban sus manos por el cabello de mis dos hermanas… pude sentir una lagrima descendiendo por mi rostro hasta llegar a deslizarse por mis labios, rápidamente destrocé el pequeño trozo de fotografía y salí corriendo del cuarto, baje corriendo las escaleras y me dirigí hacia la puerta que daba hacia la calle para poder salir de una vez de esa maldita casa, pero estaba cerrada con llave…
Emily desesperada comenzó a llorar y a golpear la puerta una y otra vez en vano, fue entonces cuando se dio cuenta que las voces habían regresado nuevamente a su mente, esta vez intento evadirlas con todas sus fuerzas, entonces una voz le grito ¡asesina!, rápidamente vino un recuerdo a la mente de Emily, un recuerdo que desde ese trágico día no se le iba de su mente…
No hay comentarios:
Publicar un comentario